¿Usas mouse 8 horas al día? ¡Tu codo ya lo está sufriendo!
Cuando hablamos de epicondilitis, muchos imaginan a un tenista o a alguien que entrena intenso en el gimnasio. Pero hoy la realidad es distinta. La mayor incidencia no está en las canchas, está en las oficinas.
La epicondilitis lateral —mal conocida como «codo de tenista»— es una sobrecarga de los tendones extensores de la muñeca que se insertan en el epicóndilo lateral del húmero. El gesto repetitivo de usar el mouse, hacer clic, sostener el celular o escribir con la muñeca en ligera extensión sostenida genera microtensiones constantes que el tendón acumula día tras día.
¿Por qué ocurre?
No es un movimiento fuerte. Es un movimiento pequeño, repetido miles de veces. El tendón no colapsa por un gran esfuerzo aislado, sino por carga mal distribuida y sostenida en el tiempo.
Si trabajas con los hombros protraídos, escápulas inestables y el antebrazo sin apoyo adecuado, la biomecánica del miembro superior se altera. El problema no es el mouse. Es cómo tu cuerpo se organiza alrededor de él.
Síntomas
Los síntomas suelen comenzar de forma sutil: dolor en la parte externa del codo, molestia al agarrar objetos, incomodidad al girar una llave o al cargar una taza de café. Puede aparecer una leve pérdida de fuerza en la prensión.
Entorno de riesgo en la oficina
El trabajo en oficina favorece un entorno perfecto para este tipo de lesión: baja variabilidad de movimiento, carga estática sostenida, fatiga muscular local y escasa recuperación.
Tratamiento fisioterapéutico
Desde la fisioterapia no tratamos únicamente el síntoma. Tratamos la causa. El manejo incluye:
- Ejercicios excéntricos para favorecer la remodelación tendinosa.
- Terapia manual para mejorar la movilidad y descarga de la cadena miofascial.
- Trabajo de control escapular (serrato anterior y romboides).
- Corrección real del puesto de trabajo.
Cambios simples con gran impacto
- Mantener la muñeca en posición neutra.
- Apoyar el antebrazo completo y no solo la muñeca.
- Realizar pausas activas cada 45 a 60 minutos.
- Fortalecer progresivamente la musculatura implicada.
La epicondilitis ya no es exclusiva del deportista. Es del profesional que pasa ocho horas frente a una pantalla. El cuerpo siempre avisa. La pregunta es si estamos dispuestos a escucharlo antes de que el dolor se vuelva limitante.
Si trabajas en oficina y te identificaste con esto, no lo ignores.
Por: Lcdo. FT. Nicolás Serven
